
Un Quincy que infundía un miedo incontrolable, pero que él mismo temía la ira de Yahvé y el infierno. Pereció congelado por el bankai de Rukia, presa del horror en el último instante.
¿Miedo...? ¿Miedo? ¿Esto es miedo? No. Esto no es miedo. No. Lo único que temo es la ira de su majestad. Temo que pueda enfadarse conmigo. ¡Y que pueda volver a perder el control de mi cuerpo! En comparación con eso, luchar contra ti no me duele nada y no me da nada de miedo.













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